Los precios del yen japonés caen, el rally del par USD / JPY puede extenderse sobre el PIB de China

El tipo de cambio dólar / yen de Japón se enfrenta actualmente a una fortaleza relativa más alta que el dólar estadounidense y el euro, y esto podría continuar hasta principios de 2020. La debilidad del yen ha obligado a los responsables de la política monetaria japonesa a reducir las tasas de interés dos veces este año.

Este movimiento creará una ventaja indirecta para la economía japonesa, ya que las exportaciones mejorarán y, con ello, un aumento en el gasto interno del consumidor. Sin embargo, el dólar estadounidense podría recuperarse gracias a la fortaleza de un yen más fuerte ya que estas monedas están fuertemente correlacionadas.

Si el dólar continúa recuperándose, lo siguiente en la lista de preocupaciones de Japón sería la posibilidad de que el Banco de Japón intervenga más para combatir la presión a la baja sobre su moneda. Pero, de nuevo, ya no es un viaje gratis. Las instituciones financieras internacionales están buscando una mayor liquidez en todo momento bajo, ya que se enfrentan a la disminución de las entradas de capital.

Un yen más fuerte significaría una moneda japonesa más débil frente al euro y, por lo tanto, un yen más débil podría ser una bendición para los exportadores estadounidenses que se han visto reducidos a enfrentar una fuerte deflación. En los Estados Unidos, se exportan más artículos a Japón que a cualquier otro país y esto se debe a menores tasas de cambio.

Por lo tanto, un yen más débil significaría que los consumidores de Japón también se beneficiarán del valor decreciente del yen. Además, si el banco central japonés volviera a bajar el nivel de su límite máximo de depósitos, aumentaría la posibilidad de una flexibilización monetaria adicional de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Por lo tanto, la situación se vuelve bastante complicada y la economía japonesa necesitaría una forma efectiva de contener los riesgos sin provocar una pérdida mayor de la necesaria.

Un yen más débil también significa que los consumidores estadounidenses se beneficiarán de un tipo de cambio mejorado y, por lo tanto, de un mayor gasto. Si Japón busca estimular la demanda interna a través de medidas de estímulo, la pregunta que queda es cómo el consumidor estadounidense podrá aprovechar este poder adquisitivo adicional.

En la actualidad, el consumidor estadounidense se enfrenta a un entorno muy desafiante. Entre la pérdida de empleos, los salarios estancados y el aumento de los costos de vida, el consumidor estadounidense está buscando un alivio de estos problemas. Sin embargo, las medidas de estímulo de la Fed no están ayudando a este respecto y los riesgos solo están creciendo.

Cuanto más cae el dólar, mayor es el riesgo de que el yen y el dólar estadounidense se unan en algún momento y esto podría conducir a una apreciación más pronunciada del dólar. De hecho, otra lección que deberíamos aprender de la historia es que las monedas no se comercializan de manera independiente, sino que también operan de acuerdo con la dirección de sus respectivas economías.

Esto significa que si el dólar continúa cayendo, el yen y el dólar estadounidense pueden caer en la misma dirección. Esto significará que los consumidores japoneses enfrentarán una inflación más alta y un yen más débil. La caída de la inflación obligará a las empresas japonesas a retrasar sus compras a favor de inversiones que ofrezcan mejores retornos.

Es por esta razón que no podemos ignorar la posibilidad de un yen más fuerte o un yen más débil, lo que empujaría tanto al dólar como al yen hacia un dólar más fuerte o un yen más débil. Por ejemplo, las ventas industriales japonesas y la producción industrial siguen siendo planas año tras año. Esto podría significar que el yen débil conducirá a un aumento en las importaciones japonesas de bienes manufacturados, lo que ayudará a estimular la inversión empresarial.

Es por esta razón que no debemos tener la impresión de que un yen más débil significará que el dólar continuará cayendo. El ciclo de retroalimentación positiva que tiene la economía japonesa depende completamente de la fortaleza del dólar estadounidense y la debilidad del yen.